Te oí gritar, te oí sufrir
y supe lo que perdí,
porque no veía mi ceguera,
sólo veía mi desesperación.
Te vi llorar, te vi cantar
sabiendo que tú nunca
cantarías ni llorarías por mí.
Siendo tú lo que perdí y lo que no aprecié,
por ser lo que nunca perdí,
hasta hoy que te perdí.
Perdí tus gritos, tus sufrimientos,
tus llantos, tus canciones
perdiéndote hasta
que te atrevas a perdonarme.




No comments yet.