No es claro, el porqué
de tantas miradas efusivas,
tantos milagros sin palabras,
tantas creencias sin vida,
cuando encontraré en ti mi vida.
Las noches no bastasen al mirar,
los cielos no dejaban de soñar,
conmigo, sin mí,
para ser lo único que desea vivir.
Esos días transformados en luces
cayendo del cielo, no eran suficientes,
para mi mirar,
no era completo para formar
lo que nunca se deja de soñar.
Nunca fue el cielo, el origen del día,
nunca fue la noche, el origen de la luz
que cae del cielo,
nunca fue mi vida, tu mirar,
sino morir.




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