Tengo que volver a despedirme,
lágrimas no contienen este deseo de morir,
el lago se creó en mi alma recién regada.
Trato de dejarte,
mi mente no cesa,
parece que muero cada día,
envuelta del olvido,
aún así algo extraño me atañe a ti.
Siendo espejos
volcamos nuestro futuro
en transporte del ayer,
como aquella vez,
las formas murieron,
te sentía parte de mí,
sin ser yo,
brillo del silencio en tu espíritu.
Es el invierno mi ser,
tratando de ocultar la nueve,
el viento sopla el furtivo deseo,
otra vez, no puedo,
el anhelo a fugar,
me atas el alma,
con cierta beligerancia
siento el último fuego,
espejismo fiel de mi amar.




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