Fría,
dura,
semblando
al tímpano de hielo,
resuena un eco cristalino,
suena así,
tu voz,
cada vez
que me enamoras.
Al respirar
tu sinfonía álgida
regenera
el hado
regresando la hada
a tu helar,
se tumultuaban proezas,
no se preservaba
la ilusión,
esa cubierta
de escarcha,
hecha para mí.
Laringe tallada,
sonido vocal
ensucia mi cara
por última vez,
encuentro músico,
diciéndome
la tenebrosidad,
de mi amar.
Tengo un encuentro fatal,
con tus estrofas,
dolor exiguo al final,
esa tendencia a tu dilatar
penetrando a mi perpetuar.
Suave eufonía,
logra derramar
lluvia y acero
sobre mi faz,
cambiando la tez,
concedente paz,
zuzurrando
la badana
a mí.
Te dejo,
anocheciendo primavera,
desde aquella vez,
que me encandilaste
que me sedujiste
los sentidos,
derramaste en mis oídos,
el espejismo cruel,
en voz de ti,
hechizante del aliento,
maleficio en el vado,
vibra fluorescente
de tu florecer.




No comments yet.