Los ojos me miran
fijamente como búhos
con almas inmersas
a la expectativa,
lo que no podré dar
por las esquinas
que me limitan
y aún así, lloro.
Porque veo lo que no sé
y contemplo lo que me ata,
pero mis lágrimas no son saladas,
son doradas, tan brillantes
como mi mirada
cuando logro amar lo detestable,
las partes de mí que más rechazo,
las que me hacen odiarme
cuando muero de desasosiego.
Porque entre
tanta ceguedad
yo quedo
si no alzo la mirada
a los ojos que me miran
como juicios sin respuestas;
mis ojos ante el espejo
que me levanta
cada que me pierdo
en el abismo del miedo
que alguna vez me hizo
caer para hacerme ver
un tanto después
que soy libre si miro
desde el amar.




No comments yet.