Tanta violencia
viene de la confusión…

Vivimos con una ilusión
de seguridad
que se desangra
con nuestra impotencia,
un grito de prepotencia
antes de darnos cuenta
que sin importar el poder
estamos condenados
a las dolencias
si no cambiamos
nuestra percepción
a fondo…
dentro del fondo
…más allá de la imaginación.

Nos enseñan:
¿Cómo debemos de pensar?
¿Qué debemos de percibir?
¿Cuál es la realidad?

Pero ese conocer no sirve
si no dudas su esencia,
si no retas a tus pensamientos
y si no avientas a la percepción.

Sí­, a esa misma
a la que te
hacen someterte
para mantenerte
en control.

Vivimos con violencia
y nos quieren hacer creer
que la seguridad se otorga
cuando en realidad se da,
pero es más fácil pronunciar
para obligar
que uno mismo cambiar.

Tanta violencia,
¿Te cansas? ¿De ti?
¿Quién es violento?
¿Tú o el viento?

¿Qué nos queda
si ignoramos el dolor
hasta que
se nos despierta
con sudor?

No hay poder
que nos salve de la insurrección
si somos lo sublime.

Ya que lo que el otro quiere
no lo obtendrá
en las manos del otro,
como pretende,
sino en las suyas,
sus propias ensangrentadas,
manchas de inconsciencia.

No dejes que se lave
lo que ocultas a través
de enigmas oficiales,
laberintos sociales,
y exigencias policiales…

En vez,
que se laven tus manos
de lo que hurgas
a través de la paciencia
que por mayor sea la impotencia
que no te gane la impaciencia
porque no hay nada más
que tu experiencia
y en ella, la anhelada paz.

Ponte
en tono de guardia,
haz tutela
de lo que
te han hecho creer
como la verdad
para observar
lo que sucede
con claridad,
entender
lo que significa
comprobar,
crear con probar
hasta el momento
que se ha de cambiar
porque se dejó de comprobar.

Cambiar para encontrar
que la violencia viene del individuo
que no sabe:
¿De dónde viene la paz?

Signature Lina Ru