El juego del dolor
se manifiesta
al caer en el teatro
del manipulador.

¿Quién es
el actor?

Todo el que desea
hace de su acto
una irreverente
presentación.

Limpia
su espada
vocal.

Está presente
para crear
[la idea de]
la ví­ctima y
ataca.

No hay drama
si no existe
el manipulado.

Conciencia
erradica
al juego.

No hay juego
donde sólo
hay un actor.

Le llaman
monólogo,
el loco
que pretende
otros
lo escuchan.

¿Observas
que alimentas
el chantaje
al ceder
a su violenta
presentación?

Si gritas que:
¡Soy la ví­ctima!

Ya que
toda victima
está en
su estelar
actuación.

Eres el payaso
en pleno acto
al considerarte
el mártir.

Eres el loco
si nadie
juega
contigo.

¿Quieres
actuar?

Prepárate
para
sufrir,
el actor
se retirará
tan pronto
deje de desear
lo que tienes
tú,
lo que quiere
para él.

Lo obtendrá
porque estás
jugando
y en una de esas
saldrás perdiendo.

Y ahora,
tú serás el loco
que llora lo que no tiene
y se merece tener.

Si no quieres ser parte de este juego enfermizo que como patrón destruye relaciones sociales en su fondo, entonces no juegues el papel de la ví­ctima. El victimario siempre se considera la ví­ctima para justificar su conciencia de cualquier acto manipulador. Si tú cedes al victimario y te conviertes en la ví­ctima, entonces pronto serás el victimario.

Es ridí­culo pensar que una ví­ctima siempre será la mártir porque una vez que la ví­ctima sienta poder hará lo que el otro hizo por enseñarle como manipular. No existe esa idea de ser mártir o ví­ctima, es una justificación mental para dejarse ser manipulado y así­ manipular también. Todo este estilo de juego enfermizo es violencia, ya sea moral o psicológica que llega al punto fí­sico si no se le pone un alto en algún momento.

Por eso, la sociedad es violenta. Vive en sus estructuras familiares una violencia terrible que no se erradica porque no existe la conciencia de observar sus propias conductas y de las personas que supuestamente “aman”. No te aman realmente porque el amor no se condiciona a lo que das o no das. Esta enfermedad no es amor, es una ilusión para nutrir y justificar actos violentos.

¿Eres parte de una familia con esos patrones? Si no puedes dialogar por el grado absurdo y testarudez del actor porque entre más tiempo el manipulador o ví­ctima ha jugado ese papel, más difí­cil es que lo comprenda y cambie. Entonces, aléjate de raí­z. No para manipular de lejos que puede ser tentador por los patrones que uno aprende subconscientemente.

Aléjate para no jugar más, pero no olvides de observar a tus deseos puesto en ellos se construye el teatro. Y así­ consciente y observando constantemente tus deseos y patrones, estará el loco buscando una nueva “ví­ctima”, pero al menos, tú si aprendes a reconocer el patrón, serás libre…

Signature Lina Ru