Suena que suena,
suena a enredadera,
cubriéndose de azucena.

Su azúcar te enreda
al instinto que aclama:
¡Libertad!

Te apresa el aroma
que se expresa antes
de que dé fruto
su ausente flor.

Para aliviar tu pena,
llueve un arcoí­ris
y observas que
lo blanco y negro
se disipa entre
la tormenta
del tiempo.

¡Quién
fuera a creer
que al tocar
a la enredadera
ésta perderí­a
su verde y
su aroma
se convertirí­a
en flor!

Huele que huele,
huele a azucena.

Se cubre de luz
y en su corazón
crece un prisma
que le devolverá
su color.

Lo que parecí­a perdido
era una ilusión
hecha tentación.

¡Suelta la obsesión!

Sólo espera
y verás cómo
se libera tu sol
entre tanta
imaginación.

Me preguntas: – ¿De qué color es la luz?
Te pregunto: – ¿Acaso crece un prisma en tu interior?
La respuesta es relativa a lo que crees y si lo que crees se reduce a un absoluto, entonces… Cada caricia de la imaginación te retará porque te ésta te confrontará con lo que deseas mantener encapsulado. Te preguntará: ¿Es verdad?
La imaginación puede ser hasta de la naturaleza misma, no sólo la de cada individuo.
Ahora, si observas detrás de lo absoluto… Se pudiera hacer evidente que todo crece y nada es estático. Y aun así­, digamos que existiera lo estático, ¿lo será para siempre? Y si lo es entonces, ¿cuál es su propósito?
Signature Lina Ru