Algunas personas pudieran considerar que las cualificaciones, como reseñas editoriales o premios, son las formas adecuadas para reconocer al buen escritor. Estoy en desacuerdo con esa perspectiva. Por ejemplo, la poeta Emily Dickinson se consideraba insignificante, pero al paso del tiempo se consideró como una de mas mejores poetas americanas. Esto sucede porque nosotros, como cultura, definimos lo “mejor” en relación a nuestro contexto histórico. Por lo tanto, un pésimo artista del siglo pasado puede ser el más grande del siglo que sigue y viceversa. Los premios y el reconocimiento sirven para aquellos cuyo objetivo es encontrar fama y éxito en vida, pero en contraste, hay otros artistas que crean por amor.

Y en este caso, soy de esas poetas, en vez de participar en premios, creo que mi obra debe hablar y pararse por sí misma. Y aunque las cualificaciones son la forma más fácil para que el poeta se vuelva reconocido en su propia vida, he escogido desafiar al status quo. El status quo es una entidad invisible que dice ‘lo que es’ la mejor práctica desde una serie de perspectivas individuales que se hacen sociales, como lo sería un círculo cerrado de críticos de la poética, cuyos análisis luego aplican en cualquier contexto sin entender que ‘lo que verdaderamente es’: lo que verdaderamente es lo mejor sólo puede ser considerado en un balance delicado entre lo social e individual, siendo lo individual, cada individuo, no sólo un grupo específico de personas que definen ‘lo que es’. En estos tiempos, el balance es difícil de alcanzar porque el status quo lo impide como un fantasma de lo que ‘debería ser’ posando como ‘lo que es’, en vez de aceptar el camino hacia ‘lo que verdaderamente es’ desde un punto de vista incierto que está constantemente balanceándose entre diversos puntos de vista.

Trato de ir en ese viaje balanceado hacia ‘lo que verdaderamente es’, pero la verdad es un concepto elusivo. Un poeta puede aproximarse a ella desde diferentes frentes. En contraste a un filósofo, un poeta puede romper las reglas de la lógica y hablar directamente a través de lo poético, es decir, al aspecto creativo dentro de cada uno de nosotros. Es aquí, mi querido lector, donde habito. Quiero hablarte directamente, pero de no ser posible, continuaré practicando porque sé que entre más se practica, más cerca se estará de ese punto en la historia donde tú y yo podamos coincidir.

Entonces, ¿por qué deberías leerme? Pues, no hay un debería, sólo un porqué: El querer crecer juntos en honestidad, de una forma creativa, que es verdadera y congruente a lo que eres y lo que soy. Por esa razón publico en la web y no en revistas, quiero compartir mi obra libremente, y además así puedo escuchar tu perspectiva: enséñame y déjame enseñarte, sé mis ojos y ve la belleza que veo, y si quieres déjame ver a través tus ojos, también.

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