Nos quejamos de lo insatisfecho, 
 pero nos cegamos a la verdad. 

 Nos volvemos víctimas caprichosas de las circunstancias 
 sin analizar lo que nos llevó a esa prisión 
 de violenta resolución.  

 Buscamos soluciones donde las mentiras de la percepción 
 hacen alarde de su manipulación.

 Nos embriagamos con bebidas melancólicas
 cayendo en los artificios del sufrimiento 
 mientras la vida se nos escapa de toda sublime intención. 

 Despreciamos a la belleza de la naturaleza
 por desconocer lo que significa la admiración
 y caemos en la maldición del ególatra. 

 Conozco a una persona, de esos que nadie habla, 
 pero todos conocen, se sabe que no sólo perdió 
 su naturaleza humana, sino trascendió 
 su propia condición 
 					y se encontró 
 con la verdad más allá de su visión.  

 ¿Acaso, esa persona, eres tú?
Signature Lina Ru