Mirando la opaca neblina,
no se ve el cielo azul,
en esta noche de emoción
que da un sentimiento de humedad,
luces intermitentes entre esta soledad,
en este vasto espacio de colores opacos.

Neblina es la palabra que me da color,
todo lo oculta, nada dice,
todo lo que sabe es a causa de su gran masa,
densa de dimensiones,
más bien, he de decir que todo lo que veo
me da un trozo de ceguedad.

Por ser la obscuridad,
el medio más tranquilo
para observar con mayor precisión
la pérdida de color.

Negra es la nube,
más obscura se ve aún con nubes,
dando color al lugar.

Tonos alegres, luces intermitentes,
dispersadas por ser la neblina
que da un sentido de frescura
con un aire de sentimientos
con toques de pequeñas gotas
que humedecen mi papel.

Veo y vuelvo a mirar, no se ve todo el tiempo,
ésta es una de frescura,
de ceguedad a la distancia
logro ver no lejos,
aún luces tan débiles
que no parecen tener brillo,
todo sin emoción con un calor interno.

Una escena de belleza en el mar,
tocado por las vastas llanuras y
este constante viento que da emoción.

Con o sin emoción,
todo parte de un diferente volar,
otra forma de ver,
una obscuridad diferente.

Y puedo sentir yo, ese paisaje,
integrándome a él,
como si yo fuera otra nube baja
que no deja al cielo brillar
y da un color amargo a mi vista.

Y ahora describo lo que veo,
a poca distancia logro ver cosas con poca claridad,
todo detenido por una masa de aire denso
que no me deja ver.

Tratando de ver más allá,
sólo logro ver luces sin brillo,
cosas sin figura,
borrosidad sin forma.

Logro apreciar entre todo este un ruido
que me da inspiración,
una lluvia intermitente
dando un toque de harmoní­a
a este paisaje.

Luces diferentes me invaden,
por ser atrapado en una unidad
que forma parte de esta neblina,
como yo ahora lo hago.

Consigo ver cosas que nunca aprecié,
como el bello reflejo del agua humedecido
por el ambiente brillante,
con los reflejos de las luces
abstractas en mis ojos.

Formas de escribir
que describen lo que veo,
no como una forma de ver,
sino como una realidad.

Un camino que llega al cielo
lleno de una obscuridad blanca.

Blanco que alimenta la noche negra
dando luz a una noche sin luna,
sólo con la luz de la ciudad.

Logro trazar como un pintor
los detalles infinitos de cada gota de agua,
al caer sin lugar definido.

Si trato de ver más allá que mi mirar,
sólo logro ver luz en esa blanca obscuridad.

En esa lucha por lograr la luz en la obscuridad,
tratando de describir algo que no puedo ver:
Las cosas detrás de la gran dueña de esta tierra,
por momentos, la neblina.

Signature Lina Ru