El puente que divide
los milagros de la realidad
es el mismo hombre
que con su ilusión
fabrica universos
que llamamos
conciencia…

Que con su amor perpetua
en la existencia
y con su devoción trasforma
su revolución en papeles
escritos en la memoria
del hombre.

Si declaro la paz,
conmigo misma,
¿ese puente para comunicarse
con el sueño que soy,
al dormir en la noche de luna,
enamorada de mi voluntad,
se revelará?

Declaro, acaso…
¿con el declarar basta?

Hoy, sin jurar, sin hablar,
que las palabras son vací­as,
al ser efí­meras como mis sueños,
declaro lo que soy con mi vida,
en espera del dí­a que deje de hablar
y empiece a vivir la paz.

¿Cómo se explica cómo unos viven milagros y otros sufimiento? ¿Serán sólo fases por donde todos hemos pasados en algún momento de alguna forma u otra? Podrí­a ser que sólo lo sabremos hasta donde la memoria nos alcance… O quizá, la respuesta no necesita de la memoria.
Signature Lina Ru