Amé a una ilusión, sí­,
de esas que les llaman vitalicia,
de esas que narran excelsa pasión,
de esas que perfuman las caricias,
de esas que imploran compasión.

Amé los detalles movidos por el viento,
amé los saltos de la natura en mis brazos,
amé la forma en que se teí­ja el tiempo,
amé la gloria ensalzada por mis trazos
hasta que se me consagró
mi respiración a la ilusión
que me ató a la desilusión.

Sólo así­, abrí­ lo que fuí­,
me entregué al dolido,
me confesé al perdido,
me solté al incomprendido,
en fin, me observé.

Me vi la ilusión,
y así­, lo que amé
se esfumó.

Vino a mí­, el amor,
sólo así­, lo que amé
se volvió lo que soy
y…

Caí­,
al todo de la nada,
a la nada del todo,
de mis trazos a tus brazos,
de mis brazos a tus trazos,
tal como el viento
cae en el tiempo.

La vida enloqueció
de uno a dos,
de dos a uno,
eterna repetición,
mi sublime ilusión.

Signature Lina Ru