Suena que suena, suena a enredadera, cubriéndose de azucena. Su azúcar te enreda al instinto que aclama: ¡Libertad! Te apresa el aroma que se expresa antes de que dé fruto su ausente flor. Para aliviar tu pena, llueve un arcoíris y observas que lo blanco y negro se disipa entre la tormenta del tiempo. ¡Quién [...]











