Me equivoqué, me volví 
a equivocar, errar tras
errar, me juzgo alienada 
de la luz circundante
cada vez que sin querer
caigo a una perspectiva
quebrada por el delirio
de creer sin saber ver
el fondo del comprender. 

En esa intimidad, verde 
hay, se multiplica, hojas
salen de su nido secreto
para iluminarnos una vida
que asumimos sería caricia
y terminó siendo avaricia. 

Peleamos al otro sin ver 
nuestro errar, sin acertar
categorizamos a los demás,
sin entender nos alienamos
dentro de cajas miniatura 
sin agujeros, ni colores 
para crear, respirar o ser
aceptado a pesar del errar.

Si te equivocas, lo harás dos,
tres, exponencial, crecer es
errar, pero lo que nos tumba
es no aceptar esta debilidad. 

Si arrogante es, perdido está.

Se juzga como juzga, le duele
como si no aparenta, alienado
se pregunta, ¿tengo suficiente
luz? Por eso lastima, inseguro 
no ofrece una perspectiva 
honesta, sino repite lo que se 
le ha dicho es verdad, ahora
entiendo: Me equivocaré, se 
confiesa no para pedir perdón
sino para aceptar al otro 
como deberíamos aceptarnos 
después de errar. Aunque no 
logramos lo que profesamos 
merecer, debemos dar lo justo 
para sentir que somos amados. 
Lo justo es alcanzar a amarse
sin retornar a la ignorancia.   
Signature Lina Ru