Durante la llovizna,
desde lejos,
aprendí­ a confiar
en la naturaleza
que me sostiene
porque todo
lo que ha de nacer
tiene que caer
a la tierra
que le dio su ser.

Confié hasta que
dejó de llover,
ahora cada gota
era como el memorar,
la melancolí­a
hecha mí­a.

Mi confianza
se fue disipando
como rí­o perdido
entre los golpes
de las piedras
que lo sostienen.

¡Qué hubiera sido de mí­
si tuviera la conciencia para ver
que el que mueve a las rocas
y las transforma,
soy yo como rí­o,
y ellas no me detienen,
sólo me sostienen!

Seguí­ mi curso,
partes de mí­
se iban evaporando
hasta que sorprendida observé
a mi cuerpo diluirse en el mar
que hizo llover
aquella vez
que confié.

Y así­ fue que de ser
una identidad solitaria,
me volví­ la llovizna
que me hizo crecer
con la esperanza
de darle vida
al salvaje rí­o
que me sigue
los pies.

A veces caminamos por la vida pensando que todo lo que nos toca duele, pero a veces la perspectiva está contaminada por la tradición.

La tradición nos dice de dónde venimos y dónde hemos de terminar si no somos capaces de cambiar nuestro presente. Siempre vivirás el pasado si no te atreves a cambiar tu hoy.

Un cambio de conciencia que amplí­e nuestra visión puede alterar el fondo y así­ tener control mental de lo que empuja nuestros deseos. ¿Qué vas a escoger… que te digan y obedecer o que solo entiendas y aceptes?

Signature Lina Ru