Quiero compartir mis secretos
con el árbol de mi memoria.

Quiero llenarme de sus raí­ces
para nunca olvidar al verde
de mi interior.

El árbol nos nutre,
su flor es mi néctar,
sus pétalos, nuestra
piel…

Árbol de mi memoria,
criatura centenaria
que me alimenta:
Te acusé de insensata.

Eres mi más fiel
aliada y te lo pago
con mi desdén,
perdóname.

Prometo amarte,
trataré de amarme
lo suficiente para darte
lo que te mereces:
mi amor, respeto y miel.

Árbol de mi memoria,
si me recuerdo,
veré tu verde en mi cuerpo,
que sin ti, no estoy,
gracias.

Equilibrio ¿Respetamos lo importante que son los árboles? Seres que muchas veces nos pasan inadvertidos son la fuente de nuestra vida. El binomio, oxigeno – dióxido de carbono, es el milagro que nos permite existir.
¿Por qué nos matamos al matarlos? ¿Cuándo nos respetaremos lo suficiente como para respetar a aquellos que nos dan vida?
Signature Lina Ru