Tienes
a un enemigo,
dulce amigo.

Eres tú,
enemigo
de noche.

Soy yo,
dulce
de dí­a.

Gracias
por mandarme
a soñar
y traerme
de regreso
con una
lata
de té….

Mmm…

Té chino
que añejo
me parte
en dos:
La que
pienso que
soy
y
la que
se va
con
el viento….

Ahí­ voy.

Volando
entre polvos mágicos
que huelen a jazmí­n,
es el té despertando
en mí­
al instinto creativo,
aquel que rompe
a la lata que me contiene,
aquella que me retiene
con recetas de impaciencia
y golpes de í­mpetu.

Al romperse,
se me deja en libertad,
ya no hay cuadros
que debo respetar,
no hay más reglas
que debo recetar.

Sólo navego
entre estrellas
y paz.

Paz…

Ahí­ voy.

Sujétate,
pero sin fuerza.

No empujo
con mi voluntad.

Sólo
insisto
en mi cí­rculo
de actualidad
lo que
no se puede
evitar:
Ser.

¡Espera!

Ten paciencia.

El camino
es suave
como la lluvia
de algodón
que cubre
al jardí­n
que dio vida
a las hojas
de jazmí­n.

Llueve…

Son
mis gotas
de jazmí­n.

Llueve
mi aroma….

¡Qué excelso!

Sucede
que dejé
de ser yo.

Quizá, ahora
podré ser .

¿Será?

Signature Lina Ru