Camino al edén,
todo terminará
con expirar,
se irá el alma
al caer
su intensidad
en un genuino
silencio de
eternidad.

Huimos
de esta verdad
con adrenalina,
metas de cristal
que son sueños
pintados
de realidad.

Huimos
de la
creación
con morfina,
la negación
que bloquea
el sufrimiento,
así­ como
toda su
fascinación.

Camino al edén,
todo lo que muere,
renace de formas
inimaginables
y todo aquel
que está
dormido
en lagunas
de irritación
se verá
al espejo
de su ilusión.

Viendo tanta imitación
me remito al silencio.

Lugar que teme el filósofo
por creer que todo
es su pensamiento
atrofiado.

Lugar que teme el escritor
por creer que todo
es su palabrerí­a
reciclada.

En cambio,
el creativo
al dejar de temer,
entiende que
no hay lí­mite
a lo que existe,
ya sea palabra
o ilustración,
música
o silencio,
todo es creación.

¿Buscas al edén?
Silencio.

El camino
al edén
es la infinita
imaginación,
simplemente
creación.

¡Deja de buscar
y dedí­cate a crear!

Sólo el que conoce
el silencio eterno,
puede escuchar
lo que está listo
para ser creado.

¿Escuchas?

Imagina que todo lo que escribas se irá de tus manos y jamás te pertenecerá, ¿aun así­, seguirí­as escribiendo?

Toda esta obsesión de tener poder sobre lo que creamos nos está comiendo de preocupación, a tal punto que preferimos no crear por miedo a que sea “robado”. Es interesante que lo que alguna vez consideramos un incentivo, ahora sea un detrimento para la creación puesto ahora el crear lleva consigo el temor de ser estafado.

Te recuerdo que las obras que hoy son trascendentales para la humanidad, dejaron de ser del que escribe y se vuelven de todo el que las lee.

Baja la cabeza, no eres tan fundamental para la historia, y si lo eres, encuentra tu lugar antes de que te coma lo que te rodea y decide: ¿Qué es más importante crear o ser prisionero de lo creado? La respuesta está escondida en lo más luminoso de tu ser, escucha y decide. ¿Qué ganará tu miedo o tu amor? El tipo de futuro que tengamos todos, dilucidará tu decisión.

Signature Lina Ru