Taciturna la mañana,
pájaros enrollados 
en huecos, enredados 
en su eco, no los alcanzo
a oír, me falta el nido
que nos cubra sin miedo. 

Lo desconocido soy, 
como conocido caigo, 
lleno como luna, miento 
como sal, arde mi suelo, 
soy llagas en un edén 
que no llega, estoy de duelo. 

¡Cuándo me perdonarás
si repito lo que hago!

Vida dormida, sin luces,
anhelo astros, quemarán
mi cascarón, no existirá 
la vergüenza, pero el frío
venidero cómo aterra. 

¡Cómo es posible que sombras
me hagan temblar hasta el hueso!

Tengo sed. Lo que da el existir,
también me lo quita, no sé que
lo determinará, si me adueño 
del será con amplia soberbia, 
convencido viviré un ayer 
como si fuera un porvenir
que no se puede evitar vivir.  

Tengo hambre, ¿qué alimentará
lo que nunca ha sido saciado?

La voluntad se expande, 
como el pecho, se contrae
y expresa lo infinito
dándome lo necesario
para oscilar como el día
y la noche que me cubren
para que pueda existir
como reverberación. 

Fuego, besa mi luna
crece mi voluntad.

Oscilé, ¡Oh, colibrí!
te negaba en mi ser, 
al sentirme tu eco,
volé al nido, paciencia
nació y desperté alas. 


Signature Lina Ru