Cuando muera, caeré al paraíso que es este instante, 
caeré a las montañas, a los valles, a los mares, 
a las presas, caeré a la bondad más íntima del hombre 
y a la raíz de su crueldad, el miedo, entraré 
pero sin temer puesto los libros de la humanidad ya conoceré, 
entraré sin quedarme estancada más, ni en los valles, 
ni en las montañas, ni en el miedo, ni en la bondad, caeré 
a la caricia de un recién nacido, alas abiertas al amor. 

Es que estamos confundidos por no saber mirar al amanecer, 
a las estrellas, al anochecer, a las rocas y a los ríos.

Es que estamos perdidos en concursos de belleza 
sin saber que la belleza es este instante 
que nos invita a crecer cada día un tanto más, 
que nos lleva a crecer hacia la libertad otro más
con los valles, las montañas, los castillos, los mares 
y el corazón humano que late hasta que se va a volar, 
ahí y allá, ahí donde el tiempo es sólo otro mirar 
y allá donde miles de libros ha de consumar. 
Signature Lina Ru