Te di mi alma,
me traicionaste,
provocaste mi lenta agoní­a,
esa que mata y desboca
la lluvia de estrellas marchitadas.

Te conviertes en la caí­da del sol,
destruyendo el océano de mi amor,
parece que disfrutas
el suave deslice del ayer por tus manos.

Lo decidí­, con mis ojos bajos,
huí­, me convertiste en el amante de mi ayer,
dejando la voz pendiente,
altanera, rechazante.

Cayó el universo sangrando
el dolor traicionado,
lo que simuló amanecer.

El destino cruel,
en este triste final,
es el vivir sin ti,
en mi alma doliendo la tristeza.

Signature Lina Ru