Esta cultura que todo 
lo vuelve consumo 
nos está tragando vivos.

Nada es suficiente,
todo es indiferente 
y se niega que existe 
la pobreza cuando 
le cuelga un letrero 
que dice: Soy pobre. 

Si el que tiene no quisiera tanto,
el que no tiene tendría. 
Si el que tiene diera tanto,
el que no tiene todo daría. 
Si el que tiene no fuera tonto,
el que no tiene le enseñaría. 

El dilema presentado 
es que estamos parados 
de cabeza y creemos 
estar viendo derecho. 

La sabiduría se esconde 
en la Pirámide del Sol
y en el Templo del Amor
que nos enseña que:
Mientras persigamos 
en desesperación, 
estamos perdidos. 

¿De dónde viene esa separación 
que nos dice soy pobre o rico?
¿Acaso viene de la creencia 
de ser un cuerpo y una mente?

Si el pobre es más rico que el oro.
Si el rico es más pobre que el amoroso. 

¿En dónde se quebrarán las murallas 
que nos hemos construido, 
de unos contra otros? 

El pobre es rico y el rico es pobre
hasta que se borran las fronteras
y ya no hay más pobreza ni riqueza,
sólo un montón de corazón 
abierto a la ofrenda que nos entrega 
el todo y ese todo se rechaza
con todo el corazón. 

Si el pobre y el rico aún existen 
es porque nos negamos 
la ofrenda que nos entrega
libertad. Libertad es el ave 
que el poder quiere atrapar.  

Si quieres más, mucho más 
que el otro, ¿en dónde 
hemos de parar?

Si se atrapa al ave nos volveremos 
pobres por más oro que tengamos
puesto su ofrenda máxima es la verdad.

Y eso sólo existe cuando las barreras
entre tú y yo se hayan disuelto 
y podremos ver que la sabiduría 
no es un título sino una entrega 
a lo que es verdadero y eso se sabe
al ver un amanecer con los ojos 
del corazón abierto a la eternidad. 

Y en esa eternidad ver a todo 
en un segundo, y en ese segundo
darnos cuenta que lo que tenemos 
no es para nosotros sino para los demás,
siendo los demás, uno mismo en vuelo. 

Sólo así se le abofeteará a ese consumismo
inconsciente que nos ahoga con drogas 
ya que nos roba la alegría que viene 
de la inocencia de ser el ave al aire
en verdad, en eternidad, en un dar
que constante nos hace diferentes,
nos hace ser nosotros mismos.

Después de esta hambruna 
de ser quienes verdaderamente somos, 
sabremos limpiar las lágrimas 
del que en injusticias abunda
por fin como aves de la libertad. 
Signature Lina Ru