Venimos de un todo
que se quiebra cuando
nos miramos al espejo
y se asoma tu nombre
para despojarte del otro. 

Venimos de un todo
que se reintegra cuando
nos miramos al alma 
y se asoma la calma
para acercarte al otro. 

Venimos de un todo 
que nos espera
desde el umbral a la eternidad
para que lo reencontremos 
en el umbral a la verdad,
aquel que nos arrulla 
a la orilla de la libertad. 

El umbral a la eternidad 
es el beso de la muerte,  
es el silencio quebrado.

El umbral a la verdad
es el balance de la vida, 
es la sinfonía de dos hecha una. 

El umbral a la eternidad se abre cuando 
en sueño lúdico nos percatamos
de ese todo que palpita
mientras la imagen del espejo 
se disuelve como piedra 
cayendo al lago de los pensamientos,
uno tras otro, un nuevo horizonte.

El umbral a la verdad se abre 
con este nuevo horizonte 
al reconocer nuestros miedos 
y nos percatamos que nunca 
hemos remado en soledad,
lo que parecía ser uno eran tres,
cuatro, billones, estrellas.

Y ahí entre las gotas del universo
el umbral a la eternidad nos sonríe 
sabiendo que estamos cada día 
más cerca de él para besarnos 
su secreto desde la libertad.
Signature Lina Ru