A veces, quisiera ser inexistente
para colocar al sufrimiento
en la ladera del olvido
y así­, deslizarme
por el puente
de la lucidez.

Tantas veces quisiera,
que en mi querer me pierdo,
sufro el desear y me condeno
a la rudeza de la verdad.

Detrás de las mentiras,
la conciencia le taladra un agujero
al espí­ritu que enaltece al hombre.

Sucede que al paso del tiempo,
las formas que usamos para lastimar
al otro nos atan al suelo
donde lentamente morimos en vida
hasta que no nos queda nada.

Nos volvemos polvo que arde en nuestros ojos,
nos volvemos lágrimas que pretender lavar el ayer,
nos volvemos lluvia en el desierto del dolor
que aprenderá a cada dí­a ser mejor, amigo, amor.

Signature Lina Ru