Al ejemplo del Pelón y su legado,
que criaron ideológicamente al Muertero
que fue sepultado por su legado:
Dos ratas de closet en un desierto,
otros dos hermanos cuyo tormento
siempre será la verdad.

– ¡Corre… rata!

Si te alcanzan es porque no necesitan correr
para sobrepasar a tu corrupción.

Dormido sobre la acera de los recuerdos,
como águila en nopal pendiente de la rata
que asecha desde su altar de trajes blancos
con diamantes en los dientes
y gobiernos a sus pies,
estoy.

Mi madre gritó
a la hora de atender
al huésped:
– ¡Despierta!

Voy corriendo,
pero…

La casa de huéspedes está vací­a,
la habitó una rata que todo se comió,
le llaman salina a lo que nos dejó:
un manantial de deudas
cuyo sí­mbolo es la sal
de la avaricia y una voluntad
enferma de irracionalidad.

El hombre que construye
a través de la ignorancia
sigue taladrando
su propio cementerio,
pero su ceguedad
lo lleva a sepultarse
entre flores de plástico
y recados de falsa solidaridad,
nunca fue populista,
sólo fue popular,
pero hasta eso se le agotó,
se fugó pero se cegó.

Nos inventan soluciones
que el pópulo alaba
para conquistar,
pero te recuerdo
que la única verdad
es la que viene
del abismo de amor
que llevas dentro
cuando observas
desde el fondo
de las causas:
un jardí­n sagrado
cuyo fruto
es la plenitud.

¿Despertarás?

Quizá, y si lo haces,
observa a las ratas
que vací­an tu casa
con compasión.

¡Ama!

Sólo así­,
te librarás
de su poder
porque tú
aprenderás
a ser diferente:
libre y pleno
por llegar
a ser el amor
mismo al fin.

Querido polí­tico:
Ten cuidado con lo que pides
porque se te puede hacer realidad,
y ¿qué harás con tal responsabilidad?

Aprende a amar,
sólo así­ te salvarás.

Signature Lina Ru