Caliente,
hirviendo por dentro,
exlamando el invierno que algún dí­a llegará,
es por el frí­o que hace lo caliente,
es por el dolor que hace la felicidad,
es por el tiempo que hace tu percepción.

Me llamas a la puerta,
y al abrirla te encuentras lleno de lo desconocido,
te digo: Soy lo que recuerdas.
Y en ese instante,
parece que te deshilas con mi voz
y caes al rí­o del anochecer,
parece que estas dipuesto a renacer.

Frí­o,
congelado por fuera,
siento como me rompe el viento las alas,
es por mi necedad que no dobla,
es por mi incredulidad que no duda,
es por mi anhelo de ser lo que no soy.

Y, ¿Quién soy?
Llamas a la puerta,
estaba abierta,
¿por qué tocas?
Y me dices: Soy el viento.

Empieza a llover,
lo frí­o se dehace,
lo caliente se convierte
en nubes, cielo y vuelas
conmigo hasta…
contigo hasta…

¡Mira! No hay cielo.
Estaba mirando desde el suelo
antes de volar.

Signature Lina Ru