Siendo ayer,
             cuando conocí el milagro, 
  esa esperanza perdida en la callada 
                  calle amarga,
      crucicanto, tormenta de arcoíris, 
  divisando a lo lejos el brillo 
                    de ojos tristes, 
  pero nunca amargos, 
                    nunca callados,
  llegando a conquistar. 
  
  Tiemblan los labios 
            al tan sólo pensar 
  cuántas noches perdí,
                        sí, 
                          las perdí, 
      por no tenerte a mi lado, 
      por haber creído que la vida 
                                                seguiría su camino, 
  sin pensar más en nosotros, 
                            en esa manera de existir. 
  
  ¿Será que las nubes tienen frío?
                                Nos ven, 
                    se entristecen, 
        se enloquecen, 
                      al no vernos más, 
         esas nubes, que nos lloran,
   atravesando su alma, 
                  tristes ecos,
      relámpagos que conocían 
  el arcoíris que goteamos,
               al dejarnos ser pureza,
      transparencia que revoluciona al espíritu
    dormido en crucicanto:

  Ese milagro que transfunde,
                  calma a la tormenta,
  dulzura a la esperanza,
       levanta  a la fantasía y la enciende
                      en vida. 

  No era suficiente,
                  nunca lo fue.
  
  Las estrellas no brillaban 
              lo suficiente para fugar,
  era el milagro que conocí,
              lo que me hizo pensar,
  en eses ojos tristes, 
              en ese vivir 
  que a veces parece morir, 
             dormir, soñar, decir, 
                                  pero calla.

       No calles más.    
                            ¡Dime! 
  ¿Conociste, 
      tú también, tan bien,
                 a nuestro milagro?
  
El crucicanto es el dolor que canta, como el momento en que nace un nuevo ser. El grito de una madre, pero el canto de alegría que yace en tal dolor. El dolor no es un centro del que huimos, a veces, se acepta porque se intuye el canto que está detrás.
Signature Lina Ru