Las creencias que nos sostienen, también nos detienen. Si nos volvemos lo que creemos, sin fundamento, obligados por la costumbre, caemos en vicio, como si la repetición fuera el vehículo de la verdad y las mentiras el camino que lo sostienen, ambos encadenados, uno al otro.
Cadenas que así como nos sostienen, cadenas nos detienen.
Encadenados, pero así como se van, nuevas cadenas vienen, 
como mar que se revienta al tocar la playa de la conciencia,
como mar que golpeando encuentra tus pies y sus creencias
para narrarte la inmensidad que te rodea mientras duermes
rodeado de piedras e ilusión. Pero mientras no te enfermes, 
el poder que sientes te sostendrá hasta que caigas al pensar
que tus apoderadas creencias son la verdad. Eterno quebrar
es que nada de lo que crees te salvará si el mar te ata los pies 
y con su inmensidad deja que veas lo que eres sin ese antifaz
de creencias que una vez te detuvo, pero en el mar te ahoga.

Por eso, suelta lo que te detiene, que lo que crees se vaya y
camina a la libertad. A cada paso, toma del agua que tocas y 
transforma el dolor en el sublime amor que explota en vida 
al tocar tus pies. Deja que la rivera de la verdad se extienda 
desde tus pensamientos a la realidad que da transparencia, 
plenitud, siendo libre de prejuicios, sé libre de las creencias 
que así como te sostienen, te detienen, porque una vez así,
libre, la inmensidad que eres, soy, somos, ya es sólo verdad.  
Suelta lo que te detiene, deja que el mar te golpee de frente a la tempestad y no le quites la mirada de encima que hoy tienes la oportunidad de ser mejor que ayer, de pie, sentado, parado de manos, todo lo que eres, sé y encuentra lo que te sostiene porque así como te sostiene, te puede detener. Es preciso observar cuando una creencia se vuelve neurótica porque significa que has enfermado. Observa para que sueltes la creencia neurótica y libérate.
Signature Lina Ru