Con desvelo en las manos,
pretendo herir
a la pluma esclava
de mis sueños,
su toque cortante
llega irritada
por su serenidad.

Vino entonces,
el sensible papel,
envolvió a la ligera,
tení­a el rapto
en su doblar,
no buscaba amor
sino eternidad
en un lugar fugaz
como lo es este,
hogar.

Se fueron,
quizá con el hálito,
nunca hubo pasión,
no habí­a expiración,
sólo condena.

Habí­an vuelto
al abismo de su escape,
ningún lugar,
al paraí­so inexistente,
viví­a solamente
en su pensar,
nunca muerte,
sí­ desdeñar,
triste tiempo,
no las olvidó,
la ligera falleció.

Signature Lina Ru