La luz poética se manifiesta en la belleza del amor, si queremos paz hay que volvernos poetas de amor.

En una nube negra
parece que navegamos,
le llaman
la sombra de la avaricia,
le nombran
la sombra de la envidia,
echando humos
de desidia.

El que tiene,
quiere más,
usa el cliché de moda
para decirle al otro
que sabe lo que es
superior y por eso
clama:
¡Consume!,
pero se pierde en el humo
al no ver el sufrimiento
del que no tiene por
su desenfrenado
querer.

El que no tiene,
envidia sin más,
pretende justicia social,
pero está celoso
de no tener
y por eso clama:
¡Socialismo!,
pero se pierde
sin entender
quién realmente es,
y por eso no sabe
de dónde viene
su social querer
y cómo aplasta
al elevado soñar,
al elegante elevar.

Si ni uno,
ni otro.

¿Cuál es
la solución?

¡Ven! ¡Ven!
Luz poética
enciende
mi corazón.

Que ni quiera tanto,
que ni envide al otro,
que ayude al otro
a que tenga su tanto,
que ayude tanto
a que el otro tenga
porque amo tanto
que el otro tenga
como tengo
al ser.

Y así­,
entre falsos profetas
nació el poeta,
tú.

Tú que hoy hablas
del alma, del amor
que enciende luces
hasta que salga
la estrella
Renacentista.

¡Ven! ¡Ven!
Luz poética
enciende
mi corazón.

¡Ya se encendió!

¡Ya basta de pelearnos por estructuras polí­ticas que no nos salvarán del humo que nos confunde la cabeza!
La única solución está en cada uno de nuestros corazones poéticos. ¡Enciendan su luz poética! ¡Enciendan su alma con amor!
Signature Lina Ru