Si te dijera que al verme al espejo
veo tu cara, la de él y ella,
¿me creerí­as?

Si te dijera que al sentir tu emoción
me vuelvo tu reflejo, el de él y ella,
¿me creerí­as?

Si te dijera que al escuchar el caer del sol
me lleno de tu sombra, la de él y ella,
¿me creerí­as?

Quizá, si esta vez miras al espejo
y me ves, a él y ella, ¿me creerí­as?

Y es que tantas veces ni te miras,
¿cómo esperas ver lo que el otro es?

Quizá, si esta vez me sientes,
a él y ella, ¿me creerí­as?

Y es que caminas sin tocarte el espí­ritu,
¿cómo esperas comprender lo que el otro vive?

Quizá, si esta vez descubres
que está obscuro por donde habitas,
¿me creerí­as?

Y es que es tanta la melancolí­a
que recorre nuestras venas
que apenas logramos tomar un respiro
para voltear la hoja de este libro
magullado por el desdén,
¿cómo esperas encender el camino
que nos llevará a otro entender
si no sabes reconocer
tristeza del desconocer?

Porque…
entre menos veas al otro,
menos te verás,
entre menos sientas al otro,
menos te sentirás,
entre menos escuches al otro,
menos te escucharás
y así­, menos me creerás.

Sin embargo, si quieres creer,
no me creas, cree en ti
cuando observas, sientes y escuchas
a la verdad, que es el otro, y tú,
su libertad.

Signature Lina Ru