Lloré tanto,
sentí­ tanto
que morir
se transformaba en vivir,
cada palabra
arrojada a nuestro mar,
logró nadar
hasta el final.

Me dejé arrastrar
por las dulces nubes
que se formaban
a nuestro alrededor,
confundiendo el ayer
con el sol
que deslumbra mi corazón.

Nunca podrí­a desvanecer
la blancura del horizonte,
nunca transformarí­a el alma
que traduce la añoranza
en esperanza.

Los lagos formaban
las perlas de mi cara,
tomaban la muerte en vida
y llenaban las cavidades
de esperanza,
sin importar el final,
sin desear más
que nuestra felicidad.

Signature Lina Ru