Coloco palabras…

Letras al aire, son mis miradas,
hablan como si tuvieran
algún anhelo invisible,
un acierto colocado
en el valle de la memoria.

Lo sé. Ellas no saben,
sólo pretenden saber.

Coloco emociones…

Impulsos al mar, son mis besos,
le cuentan a los peces
las razones de las lágrimas
que los conformaron.

Lo saben. Yo no lo sé,
pero pretendo saber.

Coloco amores…
Fe viajando por el espacio, son mis caricias,
estrellas en el valle del tiempo
fabricando horizones inimaginables
para colocarme en el corazón
lo que soy.

No más pretensiones.
Ya no pretendo saber…
Simplemente, no hay
nada que saber.

Se abre el telón.

¿Cuántas veces pretendemos saber? Hablo de pretensiones, no de conclusiones… Sí­. Pretender no es sólo fingir, sino creer algo que realmente puede o no puede ser. ¿Cuántas veces pretendemos conocer algo? ¿Realmente lo conocemos o creemos conocerlo? Ligera variación, grande diferencia…
Signature Lina Ru