No te rindas cuando sólo quieres morir,
no te sueltes si estas caí­do,
siempre habrá una mano
que te eleve más allá
de tu antiguo andar.

No te rindas cuando crees que no hay amor,
no te sueltes cuando el invierno
toca tu piel y sólo
quisieras perecer.

¿Qué serí­a del mundo
sin un alma que ama
como tú?

¿Llorar?

¡Es mejor que llores en vida
a que veamos un mundo perdido
sin el alma floreciente que eres tú!

Si lloras, no olvides que es tu sonrisa
la llena este mundo de ti,
tu luz.

No te rindas, cuando todo parece
ser codicia y podredumbre,
no te sueltes del amor
que tanto vela por verte brillar,
feliz, pleno y libre de tanto desolar.

No te rindas, que en lo más negro
se encuentra el preámbulo de la gloria,
no te sueltes que no estas solo,
aquí­ estoy, como tú, con la mano abierta.

No te sueltes, que si juntos nos tomamos
de las manos nos elevaremos al más allá
y nos volveremos un mundo de delirante amar.

Signature Lina Ru