No me pregunté si te amaría.
  No quería saberlo. No había razón. 
  El amar no era cuestión de querer. 

  Y pensar que una vez se pensó volar.
  Alcé los brazos y no había un porqué.
  Me recogió la nube, 
  esa que siempre me miraba en silencio, 
  pareciere me había querido robar.

  Se le olvidó que el cielo 
  no buscaba a quien 
  ama las rosas del jardín del arcoiris. 

  No tuvo más palabras que ese adiós tendido.
  Me llevó hacia el fin del mundo.
  Me hallé en el paraíso 
  de mi amor, nuestro amor. 

  Me llevaron, pero al fin 
  puedo sentir la fuerza 
  que te trae nuestro hogar.

  Tantas veces proponían lastimar, 
  golpear un corazón casi muerto ya, 
  tejiendo palabras dulces, lentas, 
  curando frases olvidadas 
  en un mundo sediento de comprensión. 

  Este mundo se vuelve hacia la derecha, 
  el reloj dice, adiós, y tú al mirarme
  transformas el huracán 
  en viento suave que mueve mi pelo. 

  ¿Cómo olvidar lo que tanto deja huella en la tierra?
  ¿Cómo amar si el amor no se pregunta?
  ¿Qué hacer si el cielo dejó de preguntar?
  
  No habrá fin en el camino sin titubear, 
  el único destino se halla en dos, 
  ese lugar tan nuestro, 
  nuestro hogar, nuestro amor.

 
Signature Lina Ru