El sentirse fuego, ardiendo por dentro,
impotencia pura que busca a través de la agresión
condenar a todo el que quiero controlar.

En el frenesí del odio, sólo hay dolor.

¿Por qué desear con tanto frenesí?

Si bien, nos condenamos al fuego eterno
que es nuestro propio condenar,
¿por qué no nos sonreímos
al no poder alcanzar?

El derecho del otro viene con el tuyo,
si tu das en libertad, el otro te liberará.

¿Cuánto más hemos de odiar con frenesí?

Cansados estamos, cansados de la falta de paz,
pero tanto cansancio le da entrada al deseo.

Prende la luz poética y sueña en que amanecerás sin más odio,
ni el odio capital que es aparentar amarse a sí mismo
y sólo ser narcisistas.

El amor capital es amarse uno mismo
sabiendo que uno es el otro en transparencia
y el otro es uno mismo.

Si el otro es uno,
uno son dos y
dos somos todos
y por eso
es hora
de ser
amor.

Signature Lina Ru