Sobre la montaña reposa una rosa, el viento la azota, pero la dulzura la mantiene firme en las rocas que la tocan. ¿Por qué forzar nuestro punto de vista cuando el que en la verdad habita no tiene nada que temer y menos que convencer?
Camino sinuoso,
océano a la espera,
rugen los templos
que imploran certeza,
pero por eso
tiembla.

Los manantiales hablan,
te reclaman justicia
con inocencia
mientras tú, callas
vislumbrado por la ignorancia,
te ahogas, callas
entre el delirio de la fragancia
prohibida, tu orgullo.

                                                                           ¡Atiende!

Que mientras duermes
te están robando la calma,
que mientras arrullas
te están comiendo el alma,
que mientras navegas
te ahogarás en las flamas
del que calcina
tu felicidad.

                                                                         ¡Y, despierto!

El agua que brota
alcanza mis botas,
absuelve mi pesar
hasta besar
mis pies,
aquellos
que absorben
la humildad
que me enfrentan
a la verdad,
el océano
soy yo.

Dulce, dulce duerme, pero muere. Dulce, dulce despierta, comienza a crear y ahí no hay más muerte. ¡Despierta!
Signature Lina Ru