El petirrojo se asoma
entre las flores
cuyo aroma a miel
se pega a mi piel,
así­ como el tiempo
se sujeta a mi ser
y en aquella escena
quedo rendido
ante la belleza
de la contemplación
y su mí­stico amar
que cae a mis pies
como flores blancas
de fe hasta que se deshoja
la frustración en pequeños
pedazos de memorias
aisladas cuyo poder se disipa,
encontrando la libertad,
paso a paso
hasta que me vuelvo ella,
me pierdo en lo que veo
hasta volverme lo que observo
deshaciéndose el artificio
que nos engendró
aprendiendo a soltar
lentamente mi sufrir
para caer en el todo
que me sostiene,
libre y unido,
protegido y confrontado
a lo que llamo realidad,
protegido mientras viva,
confrontado cuando muera,
petirrojo en la pradera
del reverdecer.

Ilustración basada en foto de un petirrojo en: : Diamonddavej

Signature Lina Ru