Sí­…
¿Gritas por revolución?
¡De qué te lamentas!

Los lamentos
son como rí­os
en busca de un océano
cuyo origen
parece desconocido,
así­ como su cauce final.

¿Qué será
para siempre?

Y si
lo que piensas,
es…

No lo sabrás
con seguridad
hasta que el agua
sobre la cual imploras
te lave la mente
de todo pesar.

Cada que viene una revolución,
los rí­os se dedican a
absorber el agua que les rodea
y si das un paso en falso
caes en su instrucción.

¡Levanta tus brazos
y empieza a nadar!

Tantos lamentan
que sus lágrimas
son acarreadas
a la furia
creando
un conmovedor
milagro de renovación.

En tanta opresión,
no queda más
que liberarse
de la fuerza
que te lleva
y soltarte sobre
el paraje prohibido,
aquel se desliza
debajo de las rocas
de este rí­o salvaje
hasta llegar a la raí­z
de toda conciencia.

¿Cuál es la raí­z?

Y ahora entiendo
que sin responderte,
respiro libertad.

¿Por qué aceptar el concepto de revolución como algo social? ¿Qué sucederí­a si observáramos que la paz comienza en el interior? Tanto intento de crear una utopí­a social cuando la respuesta a la agoní­a nunca se encontrará en un exterior inseguro y caótico (por mayor esfuerzo en hacerla segura y ordenada).

Sin importar cuantas distracciones tengamos en la vida rutinaria (tecnológicas, sociales o intelectuales), en el momento de la verdad no existirá mayor realidad que el toparse con uno mismo en soledad, sí­, en la muerte.

Quizá, la muerte no es solitaria, pero no deberí­amos confiar ciegamente en una creencia que puede resultar falsa. Por ello, la preparación pudiera ser encontrar la paz interior para poder sentirse cómodo con la soledad y así­, dejar de temer a la muerte.

Signature Lina Ru