En la distancia se oye esa canción,
sirenas cantando,
al son de la función,
encontrando debajo de mis pies,
tomando mis brazos,
conquistando el mar con su voz,
llevando mi espí­ritu
hacia la profundidad.

Eso no les era suficiente,
fabricar en el mar
música interminable,
tení­an el deseo de dominación,
triste era su destino,
mis pies llegaban hasta el cielo,
mientras ellas miran envidiosas,
fantaseando las maneras de rozar el cielo
con sus voces angelicales.

Una dí­a como éste,
murieron, sus voces se apagaron,
regresaron al cielo, el regalo dado,
las notas nunca más soñarán con volar,
serí­an ellas parte de lo intocable, por fin.

Signature Lina Ru