Dale al pobre lo que en tu mesa no cabe,
¿de qué tamaño es tu altar?

¿Sirves sólo para ti o para todo
el que con hambre se te acerca?

Si sólo te sirves a ti,
el tamaño de tu mesa no debe exceder tu espacio vital,
pero ¿por qué te empeñas en imaginar comensales
que jamás se sentarí­an junto a ti?

Dale al pobre lo que en tu altar no cabe
y verás como crece la madera para que
cada hambriento se vuelva parte de tu hogar.

¿Quién es el pobre?
El que añora sentirse amado
y recibe ilusiones.

¿Será tan falsa tu realidad
que crees vives en abundancia
cuando en inanición realmente estas?

Sirve al pobre y verás que al tiempo,
si le sirves, te servirás y tu hogar será
del tamaño de tu generosidad.

Signature Lina Ru