En las noches de amanecer partido,
me entrego al aroma de la lluvia,
como si encontrara en ella
esa gota de olvido,
ese delirio donde
encontraré la poción
que me indicará por donde caminar
y ¿Para qué hacerlo?

Pero… esta noche,
no está lloviendo,
y me pregunto:
¿Hacia dónde caminas,
si no hay camino que seguir?

Y veo tus ojos fijos,
perdidos en mi piel,
creo que son tus lágrimas…

Por tanto buscar,
me perdí­ del cielo que tení­a en tu mirada…

Por tanto luchar,
me ahogué en estrellas de cuatro vientos…

Por tanto entregar,
me olvidé darme el amor que querí­as recibir…

Pero… en esta noche,
sin lluvia en la calle,
con luz en tus mejillas,
me amarro a tu mirada para romper el espejo
y darme…

La oportunidad de volver a repetir
esta historia que fue mi vida,
una oportunidad para releer
lo que no vi…

Porque antes de que muera,
sé que volveré,
sin repetir tus lágrimas,
con nuevas que compartir,
con estrellas en los ojos
hasta que me atreva a
mirarme al espejo sin miedos,
mirarme hasta el fondo del existir…

Sólo mirarme.

Muchas veces nos vemos al espejo, sin realmente vernos, vemos una distorsión de la realidad… Vemos una realidad creada por nuestro entorno. Si pudiéramos mirar detrás de nuestras lágrimas: ¿Qué se asomarí­a? El diario caminar es como un bocadillo, si se come todo, luego se tiene hambre porque falta que comer, si se come poco por querer ahorrar, miras al que come con envidia, pero… si se come lo justo, se podrá… uno mirar desde el amar.
Signature Lina Ru