Si leyeras lo que escribo
con el corazón abierto,
te darí­as cuenta
de lo que mi voz
trata de otorgarte
en silencio,
sin decoraciones,
sin pretensiones.

Me insultas
como si encontraras
sanación al vengarte
con esa lengua de ví­bora
que desconoce el impacto
de su quehacer.

Los sapos rebeldes
que saltan de tu boca
no me tocan,
sólo te dañan a ti misma
cuando las expresas
porque disminuye
la belleza de tu alma,
aquella que admiré
y ahora desconozco.

Me da pena que sufras,
pero estoy imposibilitada
a ayudarte.

El que sufre no escucha,
sólo quiere ser escuchado.

Mi voz es lejana,
absorta y delicada.

No se le puede ayudar
a quien no quiere escuchar
porque la imposición
hace más daño que bien.

Siento tanto que tu alma
en pena se encuentre,
pero no soy la solución
que buscas.

Lo único que te puede salvar
es tu propia voluntad de amor,
aprende a amar al que te insulta,
al que te crees te hace daño
y al que no te otorgue
lo que deseas.

Y así­, aprenderás
al tiempo
a no desear,
sino a amar.

El amor
no exige,
ni pretende,
sólo escucha
y admira absorto
en el milagro
de estar presente,
aquí­ y ahora,
dos hecho uno,
espacio hecho tiempo…

Suelta tu dolor,
a través del amor,
pero si no sabes
¿qué es el amor?

¿Qué harás?

Busca la respuesta
en tu interior
y si duele,
vuelve a preguntarte:
¿Qué es el amor?

Te susurro…
El amor es
verdadera
libertad.

¿Escuchas?

Signature Lina Ru