Tu corazón
Sentí tu corazón,
sentí su astilla
que taladra lágrimas
a tu cara de sol.
No le llames soledad.
No estás sola,
nunca lo estarás.
Te abracé y tomé la astilla
que tu interior abraza
como recuerdo de cristal.
Sembré la astilla
en un campo verde
con árboles maduros
y lluvias de madrugada.
¿Sabes que creció
de tu astilla?
Una rosa...
La más hermosa del bosque
siempre verde, siempre viva,
siempre esperando ser amada.
Un girasol...
El más hermoso del campo
siempre amarillo, siempre soleado,
siempre dando el amor de verdad.
Un corazón...
El más brillante porque aprendió a sembrar
las astillas de su interior para cosechar
el perfume delicioso de su amar.
¡Ve y recoge tu corazón!
Te espera en el mismo campo verde
que todos los días espera llenarse
del corazón que le dio la oportunidad
de estar viva y así amar.
