El agradecer lo que se nos da
es más valioso que pedir de más.

Si crees merecer mucho más,
¿sabrás detener al deseo 
cuando cae insatisfecho?

Las ramas de las cuales nos colgamos
se vencen al aumentar nuestro peso
y si seguimos ignorando su dolor
caeremos en el abismo del rencor. 

Lo que somos se lanzó al aire. 

¿Será que la rama 
        que nos sostenía 
                     se venció?

Cae un hipócrita de seis destruyendo 
al humanismo por migajas que saben 
a riqueza pero terminan como 
piedras en los ojos.

Cae insatisfecho al dar pan sin virtud.

Dar sin virtud es un engaño capital, 
¿de qué sirve la caridad si no hay humildad, 
paciencia, tolerancia y respeto hacia la verdad? 

Sirve, sí sirve, pero para ti que das sin virtud no sirve 
porque lo que das es un reflejo de lo que eres, 
y lo que eres, es lo que tienes para dar. 

Por eso da no sólo pan, sino algo más, 
gentileza y generosidad, 
y virtuoso en tu poética serás. 
El dar puede ser hasta un talento, simpatía o simplemente dar alegría y compartir un buen rato. A veces, sólo buscamos excusas para no dar: Es que… si tuviera dinero o si tuviera un poco más de talento, daría. Y la pregunta que queda es: ¿Cuánto será suficiente para comenzar a dar? Ese momento nunca llegará si no decides este día a empezar a dar lo que eres, y así, no importa que no tengas suficiente dinero para dar. Si eres suficiente, darás lo que eres y eso es lo más valioso, tu autenticidad. En este tiempo posmoderno, lo que más se necesita es, tu luz poética, que seas auténtico. ¿Qué esperas para dar?
Signature Lina Ru