Le está cerrada  
la entrada  
a la libertad.  

Sucede que  
él nos ató para sentirse más fuerte,  
él nos condenó para vestirse superior, 
él nos enlodó para compararse en pureza,  
él nos cegó para que no veamos a la verdad,  
pero ah… ¡Cómo se engañó!  

Quien se ensancha y mancha, no alcanza 
la fuente que nutre su más íntimo bienestar.  

Quien se agranda y amarra el bienestar  
que no le corresponde sólo se ahoga  
en la maquinaria detrás su usurpación.  

Quien se aprisiona y encierra con la voz 
de la expectativa que creyó lo exaltaría  
se sentencia al candado sin gallardías 
porque lo que creyó nos cegaría, lo cegó,  
lo que creyó nos enlodaría, lo ensució,  
lo que creyó nos condenaría, lo amarró, 
lo que creyó nos ataría, lo llevó a la entrada  
de la libertad, pero en el pórtico se quedó 
mirando a esa puerta que creía se abriría  
para darle todo lo que en quimeras quería.  

Y cuando al fin, se abrió, no lo notó 
porque mientras esperaba se cegó, 
se ensució, se condenó y se ató  
por eso ahí se quedó 
esperando sin probar  
al néctar de la liberación  
que se siente al actuar 
de tal forma que nunca  
se necesita cegar, enlodar, 
condenar, ni sombra atar  
sino un gran gracias dar.  
Este poema fue inspirado por la propuesta de escritura creativa donde se pregunta: ¿Si el poder fuera un objeto, cuál te imaginas que sería? en Eres Poesía.
Signature Lina Ru