Si miras con pureza,
           aunque en cada flor
             se esconda cierta dureza,
       tu luz reflejará el color
                que nos dará la certeza
       de que sí existe el calor
                          del que en belleza 
                     llamamos amor. 


Detrás de una mirada vacía, existe un anhelo secreto: el retorno a la pureza primordial. Aquella inocencia que se escapa al enfrentarse a la dureza, que se expresa como sufrimiento, y a la falta de certeza, que se intenta erradicar buscando poder.

Si tal anhelo se pierde a través del dolor y la búsqueda de poder, quizá logremos ver que la certeza no está en donde se busca, sino en la belleza que es uno mismo al amar. Y así, con tal belleza podremos suavizar la mirada a un punto tal que la dureza cesa. Y si cesa, ya no habrá necesidad de perderse por una vida entera en pasajes infértiles porque las miradas vacías recobrarían su vida.

Todo esto está a un sólo mirar de distancia, y una vez con esa pureza de visión, toda creación se vuelve una constante realización de que nuestra conciencia es la expansión de un universo anhelando verse a sí mismo como lo que es.

La pregunta que queda es: ¿Cómo se ve el universo a sí mismo? Por eso te repito, todo depende de cómo miras porque eso cambia lo que eres, y si por casualidad, miras con pureza, ¿qué se ve? Y si acaso vemos lo mismo, ¿qué somos? Y si acaso lo somos, ¿cómo se manifiesta tal transparencia? Y si se manifiesta, ¿por fin hay libertad? Y si hay libertad, ¿será la verdad?

Y esto no lo sabremos hasta que miremos con pureza, ¿te animas a encender tu luz poética?

Signature Lina Ru