Cuéntame, sólo una vez,
la razón a este silencioso pronunciar,
me convierte en el esclavo de la tinta ahumada,
tanto lamentar el poema desahuciado.

Una de tantas veces mi voz
sucumbió en noches tristes,
daban a la pluma el deslice diamantado.

Las palabras fluyen
como reinas del imperio papeleado,
anchas en alegrí­a,
fervientes de mi negro marcar.

Éste comienzo es mi único alentar,
bajo tormenta esclava llego a fantasear
como imágenes perforadas,
sonidos atraí­dos,
sentimientos convertidos
en escritas realidades.

Signature Lina Ru