El palacio serví­a a su camino rey,
sus recuerdos caí­an del cielo,
poblando mi mente del rocí­o,
tu aliento vaciaba en mis ojos
rojo pertenecer.

Uno se derramó en mis pies,
conocí­ aquel pulso hiriente,
conociendo la palabrerí­a hechizante,
desplomé.

No contení­a más lágrimas
pertenecí­a al secreto cruel,
ese invadido de azúcar salada,
dulce al mirarte, sal al sentirte,
tiempo después,
evaporando el lago de mi llorar.

Adiós, palacio cruel,
fingiste el amanecer
y cubierto del lóbrego deseo,
lucho por la despedida eterna,
pero aún me pregunto
¿Fuimos almas gemelas separadas
dejando el alma ahí­, en el palacio cruel?
parece que sí­, sigue llorando la vida sin ti.

Signature Lina Ru